miércoles, 1 de febrero de 2012

Diferencias entre microrrelato y chiste

Ser jueza en las Microjustas no es tarea sencilla. No me gusta nada cuando me toca eliminar a un Cuentista o cuando la gente se mosquea ante una decisión que no es la que esperaba. Pero bueno, resulta que estando al otro lado también se aprende un montón: te fijas más en cada texto, en su construcción, en su ritmo y observas virtudes o fallos en los que no caerías en una lectura más superflua (hay que leerlos bien a fondo, que luego hay que justificar el voto). El otro día, en uno de los temas de la primera ronda, volvió a mi cabeza una entrada que tengo pendiente desde el curso de Ana María Shua: hablar sobre las diferencias y similitudes entre un chiste o chascarrillo y el microrrelato.
Como ya sabéis no soy experta en la materia, pero paso a comentaros mis impresiones y espero leer luego las vuestras en los comentarios (aquí se trata de debatir puesto que nadie tiene la verdad absoluta, salvo quizá el Mostruo de Spaguetti Volador). 

Muchas veces, los microrrelatos de corte humorístico tienden a ser equiparados con los chistes. ¿Por qué? Básicamente porque ambos son breves y te hacen reír.  Según la RAE, un chiste es una "historieta muy breve que contiene un juego verbal o conceptual capaz de mover a risa". Claro, partiendo de esta definición, la verdad es que la diferencia no queda muy clara. 
Desde mi punto de vista un chiste no busca otra cosa más que hacer reír, mientras que en el microrrelato existe una historia de fondo. Pongo un ejemplo. El siguiente texto participó en las Microjustas y es de Aprendiz de palabras

De flor en flor
Probó con Rosa, Margarita, Violeta, Hortensia, Jacinta... Cuando conoció a Pino, comenzó a preguntarse si realmente lo suyo era ir de flor en flor.
Este texto humorístico parece a simple vista un chiste. Sin embargo, si leemos con más atención nos percatamos de que los juegos de palabras encierran algo más que la sonrisilla que te provoca al terminar de leerlo. El protagonista, que está visto que no tiene mucha suerte en el amor, cuestiona su sexualidad tras conocer a otro hombre y le lleva a la reflexión. ¿Un texto humorístico? Puede (según se mire, porque yo ya dudo de si realmente es divertido) pero chiste desde luego que no (por lo menos para mí).
Por otra parte los chistes pertenecen más al mundo oral que al escrito (al contrario que los microrrelatos) e igual que se hace raro leer un chiste, es también "más extraño" oír un micro. A mí quizá eso sea lo que más me desconcierta y por eso dudo a la hora de clasificar el texto en un campo u otro.
Al margen de las frases típicas de chiste como "Se abre el telón", "Va uno de Lepe" (¡que no se enfaden los de Lepe!), "Mamá en la escuela me llaman..." o que los protagonistas sean un inglés, un francés y un español (sin olvidarnos de Jaimito, claro), creo que el mayor rasgo distintivo es su estructura. En un chiste suele haber una breve introducción para situar en contexto al lector (tanto personajes, como escenario): "Están dos amigos en un bar...", "Pepa y Fulanito pasean por el parque cuando...", etc y luego se desarrolla la acción, que suele expresarse en forma de diálogo entre los personajes presentados. Es en este diálogo donde suele estar escondida la gracia, aunque a veces el chiste puede terminar con una moraleja divertida. ¡Ojo! No estoy diciendo que todos los textos humorísticos que incluyan un diálogo sean un chiste, pero sí que hay que tener cuidado con ellos para no convertir una historia sólo en gracieta. Ejemplo:
Un borracho cojo le dice a una guapa muchacha en la calle: 

-¡Adiós preciosa! 

La chica le contesta: 
-¡Cojo horrible! 
Y el cojo responde: 
-No importa, ¡yo te enseño!

En este texto, sólo existe un juego de palabras divertido. Es cierto que muchos microrrelatos se valen de los juegos de palabras (a mí es un recurso que me encanta), pero yo no veo más historia en el texto que una gracia o anécdota divertida. 

A mí, como texto narrativo, el chiste se me queda a medias, como si aún faltase una historia que contar tras el punto final. No hay que confundirlo con la sugerencia que lleva embebida el microrrelato y que puede dejar la puerta abierta a distintas interepretaciones. Los chistes suelen presentar un corte abrupto una vez se ha logrado el objetivo de hacer reír. Ejemplo:
Un borrachito ingresa a un bar, y se pide una copa de vino. El camarero se lo niega, diciéndole que no atienden a hombres ebrios. 

El borracho sale disgustado por la puerta, pero como era giratoria vuelve a entrar al mismo bar. Nuevamente pide una copa de vino, pero el camarero vuelve a decirle que no sirve a borrachos. 

Entonces el borrachín, enojado le dice: 
-¿Qué pasa, usted es dueño de todos los bares de esta calle?

El diálogo en este caso podría haber continuado de forma muy natural y haber desembocado en una historia, claro que mucho me temo que no sería muy divertida (o igual sí). 
Otro rasgo distintivo podría ser el estilo de la narración, puesto que un chiste emplea un lenguaje muy informal y no tienen por que cuidarse aspectos tales como la búsqueda de sinónimos, rimas indeseadas, etc.

Bueno, no sé si he expresado bien la idea que pretendía transmitir, pero si continúo veo que me voy a enrollar demasiado. Me gustaría conocer vuestra opinión al respecto. ¿Cuáles son las diferencias que observáis vosotros entre el chiste y el microrrelato? ¿Conocéis algún microrrelato que debiera estar clasificado como chiste (o viceversa)? Si no sabéis qué decir, podéis dejarme un chiste en los comentarios, que siempre son de agradecer y así hacemos esto mucho más divertido ^_^
¡Hasta pronto Cuentistas!
P.D. Los chistes los he sacado de esta web.

9 comentarios:

  1. Como sabrás estoy en las microjustas y... estoy impresionada por muchos motivos: el nivel de los contendientes y el sesudo análisis de los jueces. Estáis haciendo un trabajo increíble, muy difícil, y cada vez se va a poner peor.
    Confieso que, ahora más que leer a los micros, espero vuestros pequeños y grandes discursos.
    Lo estáis haciendo genial.
    (ah, este comentario no tiene ni jamón ni nada, son solo palabras que se lleva el viento)

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  2. Recuerdo ese duelo en las Justas en que el contrincante —con mala baba opino yo— de Aprendiz de palabras acusó este microrrelato de chiste. Ya dije que a mí no me lo parecía, pues no lo es. Muy bien explicada la diferencia en este ejemplo.

    Yo que tengo muchos relatos en los que introduzco el humor, muchas veces, tengo miedo que el mensaje que quiero transmitir se diluya. Es un riesgo que corro.Pero, por lo que veo, no se podrían encuadrar en chistes. ¡Menos mal!

    Coincido con Luisa, leer los dictámenes de los jueces es de las mejores cosas de Microjustas, pues es como un pequeño máster en literatura.
    Buen trabajo y volviendo a Luisa, esto son solo palabras que se lleva el viente.

    Un saludo.

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  3. Vaya llego aquí con poco que aportar.
    Coincido con mis compañeros anteriores en el trabajo y empeño que le estáis poniendo a las microjustas y también coincido contigo en todas las precisiones que has hecho a la hora de diferenciar el microrrelato del chiste.
    Sobre todo, aparte de la estructura y el lenguaje informal, aparte de la apertura de situación en el chiste, lo que para mí marca la diferencia de verdad es la intención de contar una historia. Parece de perogrullo pero creo que no lo es. Si tienes intención (exclusivamente) de hacer reír generalmente estarás contando un chiste, si pretendes abrirle la puerta a la historia que hay detrás, sea divertida o no, entonces creo que habrás escrito un microrrelato.
    En el fondo me estoy repitiendo Marinilla, sorry y besos ;-)

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  4. Muchas gracias Marina por tus aclaraciones al respecto.

    Yo pienso que esto del humor, como muchas otras cosas, es muy subjetivo, pero como dicen, los chistes se diferenciarían más por la intención explícita de hacer reir.

    En el relato De flor en flor, más que hacer reir, pretendía reflejar con el juego de palabras una realidad que se puede dar.

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  5. Un día leí en alguna parte que hacer sonreir era más difícil que hacer reir, porque requiere de un texto más inteligente. Esta entrada me lo ha recordado y creo que quizá esa sea una diferencia entre un microcuento con humor y un chiste; el primero vuela en un nivel superior, sin desmerecer a los chistes, que la risa alarga la vida. La risa que nace de un chiste es más parecida a un acto reflejo, mientras que el humor sugerido en un microcuento suele ser más sutil.

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  6. Vivan los chistes. Vivan los micrrorelatos. Viva todo aquello que nos haga sentir algo durante al menos un segundo.
    Un abrazo.

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  7. Nico, soy Beowulf en las microjustas y me conoces de hace tiempo, estoy enmascarado. Lo de que definí el micro de Su con mala baba es incorrecto. Lo hicé una vez acabadas las valoraciones del jurado y como opinión personal. Estoy de acuerdo en parte con Marina. Y de momento sólo digo que la línea entre humor y chiste es muy delgada, para mí.
    Como todos y de todos sólo trato de aprender y opinar.

    Un saludo

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  8. Hace unos días escribí en un foro este micro, el cual fue interpretado como un chiste malo:


    EL RAZONAMIENTO DEL VERDUGO
    El verdugo dejó en libertad al prisionero.
    El rey había ordenado:
    –Ejecutadlo con clemencia.
    Pero Clemencia nunca apareció por el patíbulo.

    Yo no creo que sea un chiste, porque también hay que considerar algo que diferencia los chistes de los microrrelatos: el título.
    Por lo general los chistes no lo llevan, sino que son algo como: "¿Conocés ese que dice que dos borrachos...?
    En cambio el título en un micro forma parte de total.
    En mi micro (que parece un chiste malo), la idea es lo que razonó el verdugo con su limitada inteligencia, mientras el condenado espera con cara de circunstancias...
    Bueno, eso es lo que mi modesto entender, entiende.

    Muy buena nota.
    ¡Saludos!

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  9. Para no ser experta creo que lo has explicado fantásticamente. Je je.
    Claro que hay Micros que se acercan más que otros al chiste, y chistes que se acercan al Micro y a veces no es fácil. Más de una vez a algún escrito mío, que yo concebía como micro (o nano) historia, me la han calificado como ocurrencia o chiste, y al final después de reflexionar he acabado dándoles la razón. Algunas de ellas las acabo publicando como "Breverías" sacándolas de la categoria de relato.
    Para mi la historia de fondo es la diferencia más palpable, que ésta se extienda más allá de lo escrito.
    Un abrazo Acuática.

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